El cuerpo de la inoperosidad.

Trescientos noventa dibujos de carboncillo sobre un mismo papel, dan lugar a una animación (stop-motion) muy precaria, donde una figura se proyecta escenificando el proceso de su propia construcción. La obra inoperante, que resulta de la desactivación del dispositivo aristotélico  potencia/acto  presenta en el acto la potencia que la ha llevado a ser y la abre a un nuevo posible uso. Se trata de la representación de un cuerpo en plena tarea de producir manualmente los fotogramas que constituyen el esqueleto de la obra. Las lineas de los dibujos anteriores, aunque borrados, siguen siendo visibles y testifican silenciosamente la evolución de la pieza, otorgándole una gran importancia al proceso, tan cargado de connotaciones.

Siendo consciente de que representar el proceso de su propia construcción también significa producirlo, reflexiono sobre algunas ideas. La representación productiva de Heidegger resuena en el análisis de la representación realizado por Foucault, en el que dicha consciencia adopta la forma de un desconocimiento, porque en la obra producida, su producción, percepción y orden interno, oscurecen el proceso de producción real.

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Con la colaboración de Amaia Bregel. 

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